Invitación a bailar

Rara vez he sido capturado por una película animada como en Waltz con Bachir.

Tal vez, es por su novedosa difuminación entre ficción y documental. O también ahora que lo pienso la idea de la memoria y el funcionamiento de nuestros cerebros. A quién no le ha pasado recordar algo (o creer recordar algo) totalmente que no correspondía a los hechos.

Personalemente, sé lo que significa embarcarse en uno producción, en ejecutar un proyecto y llevarlo a su terminación cueste lo que cueste. El personaje principal de ésta película lo hace, enfrentándose al peor enemigo posible, uno mismo.

 

El crítico no cuenta

La siguiente es una de las frases que más profundo han llegado a mi reflexión sobre el entrenamiento, y a la idea de persistir en cualquier actividad a la que uno se dedique.
Si la analizas con atención probablemente tocará rincones de tu conciencia y físico como lo hizo conmigo tantos años atrás y sigue resonando y es la siguiente:

“No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota”. –
Theodore Roosevelt

Fotografía Cortesía de CrossFit Games.

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