Cómo Encontrarte Con El Comienzo Del Día: Una Lección De Marco Aurelio

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En su libro Meditaciones, el poderoso y gigantesco Marco Aurelio nos obsequia un enfoque impresionante de cómo comenzar el día en sincronía interna y externa.

“Cuando despiertes en el mañana, di a ti mismo: la gente con la que interactue hoy serán entrometidos, desagradecidos, arrogantes, deshonestos, celosos y odiosos. Son así, porque no se dan cuenta entre el bien y el mal. Pero he visto la belleza de lo bondad, y la fealdad de la maldad y he reconocido que el que se equivoca tiene una naturaleza relacionada con la mía – no de la misma sangre o nacimiento, pero de la mente, y poseyendo una parte de lo divino. Y por lo tanto, ninguno de ellos puede herirme. Nadie me puede implicar en la fealdad. Ni tampoco puedo sentirme enojado a mi familiar, u odiarlo. Ya que hemos sido creados para la cooperación.”

Vale la pena reiterar que éste libro Meditaciones, es indispensable para cualquiera que quiera llevar su mente a mayores profundidades, con reflexiones que incluso hoy día, miles de años después son aplicables a tu diario vivir.

 

¿Cómo usar la psicología positiva? (Incluso cuando las cosas no andan bien)

¿Te has dado cuenta que hay gente que anda bien sin importar que es lo que les pase? Siempre encuentran la manera de salir a flote aunque la vida les lance cosas difíciles.

Mientras que otras personas, a veces incluso con más ventajas, de alguna manera no tienen la habilidad para organizarse y actuar.

A veces sabemos cuál es el problema pero no sabemos cómo arreglarlo. Otras veces, nos hundimos solos, esto lo veo muy seguido. Es una lástima, y tan innecesario.

Pareciera que uno menosprecia las personas positivas al asumir que de alguna manera tuvieron “un momento de suerte”.

Pero si uno observa de verdad lo que está pasando, te das cuenta que la suerte no tiene nada que ver. Hay destrezas reales detrás no sólo de supervivencia, sino que de superación. Una de estas destrezas es la psicología positiva.

Durante muchos años me he dedicado a conversar con muchos de mis alumnos y alumnas que se destacan en distintas áreas, y ahora con el podcast he podido entrevistar a personas espectaculares. Me he dado cuenta que estas destrezas lo son todo, el talento sólo te lleva hasta un punto. El resto es pura mente.

Pero no es tan simple cómo se piensa.

A continuación 4 poderosas tácticas que puedes usar hoy mismo para cambiar tu mentalidad, y por último, cambiar tu vida.

 

Paso 1: Minimiza el fracaso al escoger una meta correcta

Una de las razones por las que caemos es cuando se nos mete la idea del fracaso.

Y una de los motivos cuando uno fracasa es por establecer metas equivocadas. Muy a menudo, no nos damos la oportunidad de lograr cosas. Darle espacio al logro.

A esto es a lo que me refiero.

Una meta puede ser “quiero aprender inglés para que me lleve a tener un mejor trabajo.”

Si te das cuenta, el problema ahí es que queremos lograr dos metas, aprender el idioma y además escalar en nuestro trabajo.

No sabemos qué hacer en éste momento, hoy, o incluso ésta semana para acercarnos a esas metas.

Cuando llegues cansado del trabajo ¿cómo avanzarás a ésta meta difusa?

Prueba esto en cambio: “Voy a clases de inglés 3 veces por semana, Lunes, Miércoles y Viernes a las 18:30hrs. Cada día una hora. Y de aquí a Marzo, quiero poder pedir comida en un restaurant.”

Cuando la haces específica, la meta es más alcanzable.  Es lo que se denomina “pequeños logros”, lo que puede terminar en “¡Si! ¡Fui a clases toda la semana!”

En vez del complejo de haber fracasado, te estructuras para alcanzar el logro. Eso es psicología aplicada.

Recomendación: Puedes leer mi escrito “Las 3 etapas del hábito” dónde las describo según lo que postula Charles Duhigg en su magistral libro.

 

Paso 2: Elimina lo que diluye tu positividad

Ahora que escogiste una meta correctamente, quieres darte todas las oportunidades para lograrla. Y de estas es no dejarte bajar por otras cosas.

Todos queremos hacer montones de cosas, pero siendo realista es difícil llegar a todo. Si tratas de hacerlo todo, terminas no hacienda mucho. Te estresas, te distraes, te sobrepasa. Lo que lleva tu mente a alejarse de lo positivo.

Pero cuando rediriges y haces las cosas que apoyan tus fortalezas y metas, estás en un estado de psicología positiva, algunos le llaman “la zona”.

Y esa “zona”, se refiere a un estado de extremo enfoque, dónde eres muy productivo, dónde pierdes la noción del tiempo y todas las cosas calzan en su lugar.

Ésta zona no es aleatoria. Empieza cuando eliminamos todo “lo que no sirve” en nuestras vidas, esas reuniones no productivas, respondiendo cientos de emails y las personas y cosas que diluyen tu tiempo y energía.

Aquí hay que ser brutalmente honesto contigo mismo, y tener claro qué quieres lograr.

Antes tenía montón de cosas que no quería hacer. A todos nos pasa esto, invitaciones, obligaciones, cosas que realmente no quieres hacer. Decía que si muchas veces, pero después me incomodaba, así que evadía, pero esa no es la respuesta.

Así que fui honesto conmigo mismo (y con los otros) dije que no, y recuperé mi tiempo.

Recomendación: Escoge algo para decir “no” hoy mismo. Cuando lo hagas, pon atención a la libertad que se siente. Recuerda esto cuando te sientas “obligado” a hacer algo.

 

Paso 3: Se imparable

Es muy importante que entiendas que a pesar que uno la tenga clara, siempre hay momentos de duda. Eso le ocurre a todo el mundo. He leído sobre maestros de música, grandes artistas, exponentes deportivos del más alto nivel, que pasan por estas dudas constantemente.

No hay problema con eso, porque puedes revertirlo. Hay una frase famosa que dice: “El valiente no es el que no tiene temor, sino el que HACE a pesar de tener temor”.

Esta es una actitud que todos podemos tener. No se trata ni de suerte, ni de genes. Es una destreza que se aprende, que se puede desarrollar con confianza.

Si quieres seguir explorando temas de confianza, desafíos y otros aspectos de los que mueven nuestras mentes, ingresa tu email más abajo y te mantendré al tanto.

El mañana es Ahora, y el ayer también es Ahora

Has hecho esto cientos de veces,

Sentirás esto cientos de veces,

En cada entrenamiento,

En cada repetición,

En cada ronda,

En cada RM.

 

El ayer es tu Ahora,

El mañana también es tu Ahora.

 

Tu seguridad está en lo que sabes hacer,

tu habilidad está en lo puedes hacer,

tu intensidad es ser.

 

La respiración te dará el ritmo,

tu mente te dará la estrategia,

tu cuerpo será el movimiento,

solo tienes que escuchar todo.

 

 

 

Las 3 etapas del hábito

En los últimos meses he leído una gran cantidad de libros, y éste es el que más recientemente me ha llamado más la atención. Debido al tiempo acotado que tengo para leer estoy escogiendo con pinzas cada texto en el que me embarco (y si no me agarra en el transcurso simplemente lo dejo), éste no fue el caso con “El Poder del Hábito” de Charles Duhigg.

El libro hace un análisis de los mecanismos del hábito a nivel individual, organizacional y social. Además de entregarte datos científicos en relación al comportamiento humano, comparte casos de estudio desde gente adicta al cigarro, hasta cómo se gesta una revolución social.

Pero para mi interés hoy día es principalmente cuál es su planteamiento a nivel individual. Nota importante: algunos conceptos los traduzco no literal sino lo más cercano a nuestro idioma ya que a veces no se encuentra una terminología exacta, pero da a entender la idea.

El concepto del ciclo del hábito es que nos gobierna y consiste de tres etapas:

  1. El gatillo: el encendido a raíz de un premio que buscas
  2. La rutina: una acción psicológica o física que realizas para alcanzar el premio
  3. El premio: la satisfacción que obtienes al realizar la rutina

Una vez que conoces cada una de éstas etapas y comprendes en qué momento surgen, bajo qué circunstancias.

Cuándo te das cuenta por qué haces lo que haces puedes romper y modificar el ciclo a una dirección más productiva, sana o beneficiosa para ti.

Charles Duhigg recomienda:

“Para romper el hábito, debes mantener el viejo gatillo, conservar el premio, pero insertar una nueva rutina”.

Considera que los hábitos negativos y positivos afectan todo tu ser e incluso tu entorno. Uno de los aspectos que recomienda entender son los hábitos claves, que logran un impacto positivo en tu diario vivir: ejemplos positivos que manifiesta son los diarios de comida para gente que tiene desordenes nutricionales.

Seguro volveré a más reflexiones sobre el libro pero por ahora cierro con la idea que todos los hábitos se pueden transformar, las estrategias disponibles pueden ser mecánicas, o en otros casos donde la voluntad y disciplina juegan un rol preponderante.

 

 

Cómo dejar de flojear

Para alguna gente el flojear ni siquiera lo tienen en su vocabulario mientras que para otros es un constante tira y afloja entre hacer y no hacer algo.

¿Qué es lo que diferencia a estas personas?

La respuesta más común que es un esto mental, una diferencia de actitud. Sea como sea creo que todas las personas tienen el potencial para ser rigurosos, constante y disfrutar del proceso. Y he encontrado 3 estrategias muy potentes para ayudar en el proceso y que después llegan a ser de respuesta automática.

  1. Anota lo que quieres hacer, todos los días
  • Las palabras tienen un efecto enorme en nosotros
  • Lo que escribimos es lo que pensamos y lo que pensamos es nuestra identidad
  • Para dejar la inactividad transforma los pensamientos negativos en pensamientos positivos
  1. Deja de echarle la culpa al tiempo
  • “No tengo tiempo” es una excusa típica, todos tenemos un día de 24 horas
  • Deja atrás todas las cosas que “deberías hacer” (y que siendo realista no harás) porque atrae un sentimiento de culpa
  • Sé honesto, en vez de decir “No tengo tiempo” empieza a decir “No es mi prioridad”
  1. Separa todo en pequeños hábitos
  • Una de las razones más importante para la inactividad es estar sobrepasado “¿Por dónde empiezo?”
  • La psicología humana dice que los triunfos nos motivan y los fracasos nos desmotivan, pequeños triunfos todos los días

 

Si te pareció interesante o quieres compartir algo por favor comenta más abajo, me interesa tu opinión.

 

 

 

Los mecanismos del temor y cómo superarlos

Los mecanismos del temor y cómo superarlos

La vida, muy a menudo nos lanza elementos que nos atemorizan. El temor es una sensación que nos congela, que nos debilita.

¿Quién no ha sentido esa sensación de inseguridad y riesgo al mismo tiempo?

Puede que ser que la oscuridad sea tu punto de Aquiles, que le tengas fobia a algún insecto, que en el caso de tu futuro sea incierto provoque desveladas en la mitad de la noche. Hay tantas posibilidades como hay personas.

Lo importante es darse cuenta que a pesar de que el temor empiece a actuar en tus entrañas, eso no significa que no puedas hacer algo al respecto.

Con temor igual puedes avanzar.

Alguna vez Eleonor Roosevelt dijo: “Has algo que te atemorice todos los días”. Y la verdad, es que la reflexión es brillante en varios sentidos.

Por un lado, no puedes escapar a las circunstancias externas que la vida te lanza, usualmente cuando menos te lo esperas. Entonces ¿por qué no prepararse antes de que ocurra? Está claro que uno no puede dejar de asustarse, por ejemplo si inesperadamente un perro te ladra de la nada. Ése susto es instintivo, necesario y que de alguna manera te protege. Pero el sentir que tu futuro está en riesgo, está a un nivel más mental adquirido, toda la idea del futuro, lo que podría ser, lo que podría ocurrir. Éste tipo de temor puede estar en nuestro control al comprender sus mecanismo.

¿Cómo así? ¿Puedo controlar el temor?

Para fines explicativos aquí tal vez es bueno separar términos como miedo y temor.

Miedo sería reaccionar ante un estímulo sorpresivo, externo, que tiene una repercusión natural, primitiva, del instinto.

Y temor por otro lado, funciona sobretodo y se inicia en la mente, según nuestras experiencias de vida, cultura, proyecciones y demás.

Uno ve a los niños jugando en la plaza, libremente, tal vez si siquiera imaginar que les depara el futuro. Van del columpio, al  resbalín, sin detenerse al subi y baja, incesantemente, fluyendo en el momento. Tal vez hay un tropezón por aquí por acá. Una de esas caídas duele, deja una marca que a veces nos impide seguir y otras se veces simplemente se limpia y se sigue jugando.

Aprendemos al pasar por la experiencia a tener más precaución para la próxima vez. El error de hecho, es una herramienta que nos enseña. Recordamos el hecho, lo proyectamos por lo que provocó en nosotros y tal vez queramos evitar por completo la situación para que no vuelva a ocurrir.

En realidad, lo importante es cómo afrontamos las situaciones, tomaremos el riesgo para próxima ¿o nos reservaremos evitándonos jugar? Ninguna de las dos es mejor opción que otra, son sólo caminos.

Pero si eso lo trasladamos al miedo a otras situaciones de adultos, por ejemplo el temor a perder el trabajo, al ser que uno quiere, a lo que el futuro me depara, pensando “¿Qué será de mí?”.

Está claro que no es lo mismo.

Esto de hecho se está estudiando en computadoras hace varias décadas, en donde los ingenieros les están incorporando más información parecida a los pensamientos al computador, que potencialmente puede llegar también a temer.

Y para nosotros seres humanos, pareciera ser que le temor al futuro, es más inhabilitante que el temor a caerse de verdad. Caemos en una trampa psicológica, porque lo que pensamos sobre nosotros mismos, supera lo que sentimos sobre nosotros mismos.

Hay estudios que identifican que lo que pensamos y sentimos, se ubican en ciertas partes definidas en el cerebro, en partes distintas. No necesariamente separadas.

El sentir nos conecta con las acciones del momento, el pensar con la proyección del conocimiento, y el aprender a saber a cuál recurrir requiere de reflexión diaria, momento a momento, experiencia a experiencia.  Ése es el primer paso a tener una posibilidad de entenderlo en su totalidad y si es posible, superarlo.