¿Cómo usar la psicología positiva? (Incluso cuando las cosas no andan bien)

¿Te has dado cuenta que hay gente que anda bien sin importar que es lo que les pase? Siempre encuentran la manera de salir a flote aunque la vida les lance cosas difíciles.

Mientras que otras personas, a veces incluso con más ventajas, de alguna manera no tienen la habilidad para organizarse y actuar.

A veces sabemos cuál es el problema pero no sabemos cómo arreglarlo. Otras veces, nos hundimos solos, esto lo veo muy seguido. Es una lástima, y tan innecesario.

Pareciera que uno menosprecia las personas positivas al asumir que de alguna manera tuvieron “un momento de suerte”.

Pero si uno observa de verdad lo que está pasando, te das cuenta que la suerte no tiene nada que ver. Hay destrezas reales detrás no sólo de supervivencia, sino que de superación. Una de estas destrezas es la psicología positiva.

Durante muchos años me he dedicado a conversar con muchos de mis alumnos y alumnas que se destacan en distintas áreas, y ahora con el podcast he podido entrevistar a personas espectaculares. Me he dado cuenta que estas destrezas lo son todo, el talento sólo te lleva hasta un punto. El resto es pura mente.

Pero no es tan simple cómo se piensa.

A continuación 4 poderosas tácticas que puedes usar hoy mismo para cambiar tu mentalidad, y por último, cambiar tu vida.

 

Paso 1: Minimiza el fracaso al escoger una meta correcta

Una de las razones por las que caemos es cuando se nos mete la idea del fracaso.

Y una de los motivos cuando uno fracasa es por establecer metas equivocadas. Muy a menudo, no nos damos la oportunidad de lograr cosas. Darle espacio al logro.

A esto es a lo que me refiero.

Una meta puede ser “quiero aprender inglés para que me lleve a tener un mejor trabajo.”

Si te das cuenta, el problema ahí es que queremos lograr dos metas, aprender el idioma y además escalar en nuestro trabajo.

No sabemos qué hacer en éste momento, hoy, o incluso ésta semana para acercarnos a esas metas.

Cuando llegues cansado del trabajo ¿cómo avanzarás a ésta meta difusa?

Prueba esto en cambio: “Voy a clases de inglés 3 veces por semana, Lunes, Miércoles y Viernes a las 18:30hrs. Cada día una hora. Y de aquí a Marzo, quiero poder pedir comida en un restaurant.”

Cuando la haces específica, la meta es más alcanzable.  Es lo que se denomina “pequeños logros”, lo que puede terminar en “¡Si! ¡Fui a clases toda la semana!”

En vez del complejo de haber fracasado, te estructuras para alcanzar el logro. Eso es psicología aplicada.

Recomendación: Puedes leer mi escrito “Las 3 etapas del hábito” dónde las describo según lo que postula Charles Duhigg en su magistral libro.

 

Paso 2: Elimina lo que diluye tu positividad

Ahora que escogiste una meta correctamente, quieres darte todas las oportunidades para lograrla. Y de estas es no dejarte bajar por otras cosas.

Todos queremos hacer montones de cosas, pero siendo realista es difícil llegar a todo. Si tratas de hacerlo todo, terminas no hacienda mucho. Te estresas, te distraes, te sobrepasa. Lo que lleva tu mente a alejarse de lo positivo.

Pero cuando rediriges y haces las cosas que apoyan tus fortalezas y metas, estás en un estado de psicología positiva, algunos le llaman “la zona”.

Y esa “zona”, se refiere a un estado de extremo enfoque, dónde eres muy productivo, dónde pierdes la noción del tiempo y todas las cosas calzan en su lugar.

Ésta zona no es aleatoria. Empieza cuando eliminamos todo “lo que no sirve” en nuestras vidas, esas reuniones no productivas, respondiendo cientos de emails y las personas y cosas que diluyen tu tiempo y energía.

Aquí hay que ser brutalmente honesto contigo mismo, y tener claro qué quieres lograr.

Antes tenía montón de cosas que no quería hacer. A todos nos pasa esto, invitaciones, obligaciones, cosas que realmente no quieres hacer. Decía que si muchas veces, pero después me incomodaba, así que evadía, pero esa no es la respuesta.

Así que fui honesto conmigo mismo (y con los otros) dije que no, y recuperé mi tiempo.

Recomendación: Escoge algo para decir “no” hoy mismo. Cuando lo hagas, pon atención a la libertad que se siente. Recuerda esto cuando te sientas “obligado” a hacer algo.

 

Paso 3: Se imparable

Es muy importante que entiendas que a pesar que uno la tenga clara, siempre hay momentos de duda. Eso le ocurre a todo el mundo. He leído sobre maestros de música, grandes artistas, exponentes deportivos del más alto nivel, que pasan por estas dudas constantemente.

No hay problema con eso, porque puedes revertirlo. Hay una frase famosa que dice: “El valiente no es el que no tiene temor, sino el que HACE a pesar de tener temor”.

Esta es una actitud que todos podemos tener. No se trata ni de suerte, ni de genes. Es una destreza que se aprende, que se puede desarrollar con confianza.

Si quieres seguir explorando temas de confianza, desafíos y otros aspectos de los que mueven nuestras mentes, ingresa tu email más abajo y te mantendré al tanto.

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